sábado, 3 de marzo de 2012

EL QUE GRITA MÁS FUERTE GANA


Si esa máxima funcionara, ya me hubieran convencido.
Subestimar al otro e intentar imponer ideas no es más que otra variante de violencia. -"TENGO RAZÓN, PORQUE LO DIGO YO", -A-ha.
La respuesta -Porque yo lo digo- al -¿Por qué?, sólo se la permití cuando era chica a mis padres. Y en todo caso, también a mis tíos. Pero sólo por respeto y por la diferencia de edad. Hoy, aceptarla de adulta sería de ingenua, inclusive si fuera una respuesta de mis padres.
Si la naturaleza me dio un cerebro, entonces tengo derecho a usarlo. Y por lo tanto, tengo derecho a pensar. Como vos, o distinto. Esa, es una decisión mía.
Lo bueno de los debates y de los intercambios de ideas, es que escuchando al otro uno también aprende. Y hasta también cambia de opinión en ciertos casos. Porque ver las cosas desde otro lugar o desde otra perspectiva, te hace pensar. Y hasta te hace ver que podés estar equivocado. Eso en mi mundo se llama crecer. Pero para eso, es fundamental escuchar al otro. Pero claro, para eso tenés que quedarte callado y plantear tus puntos de vista después, cuando sea tu turno. No sobre lo que piensa el otro a un volúmen más elevado para callarlo. Y para eso, también tenés que ser adulto.
El grito y el insulto como herramientas para ganar una discusión es hacer trampa. Como cuando jugabas al Juego de la Vida. Si en lugar de avanzar seis espacios avanzabas siete sin que el otro se diera cuenta, ganabas. Claro, pero así ganaba cualquiera.
No es lo mismo que aprehenda de tus opiniones a que aprenda de tus opiniones. Porque cuando imponés dejo de escucharte y a la única conclusión que llego es a considerar siempre al silencio como sabio. Porque el silencio siempre dice mucho más que tus gritos.
Las ideas no se imponen, se discuten, se debaten, se hablan. Eso es la comunicación. Un ida y vuelta, un yo pienso y vos también. Un respeto mutuo. Yo no te pienso como tonto y vos tampoco me pensás a mi así. Una charla de adultos, un crecimiento que no se detiene.
Nadie tiene la última palabra y nadie tiene la primera. No es una carrera, no es una competencia. Es un intercambio. Vos me decís lo que pensás y yo te digo lo que pienso, con respeto. Siempre con respeto. Es sano, es lúcido, es creativo. Es un desafío para nuestras mentes. Pero claro, para esto hay que estar abierto a pensar que uno quizá puede estar equivocado. Y que alguien alguna vez, podría hacer que cambies de opinión. Pero porque te hizo pensar, porque te hizo ver las cosas de otra manera, no porque te lo impuso. Porque el otro también tiene razón, aunque no sea igual a tu razón.
Yo no voy a dejar de pensar porque vos me grites. Yo no voy a dejar de razonar porque vos me grites.
Te dejaré ganar dejándote de escuchar. Y recordaré siempre que con vos no se puede jugar.
¿Te parece?


martes, 19 de julio de 2011

ENREDADOS SOCIALES


A tu novio lo sigue tu ex. Tu ex, quien lo agregó como amigo a tu cuñado. Tu cuñado, quien le dio unfollow a tu mejor amiga; tu mejor amiga quien encerró a tu cuñado en un círculo al que llamó: "pelotudos". Y en el medio de todo eso estás vos, etiquetada en todas las fotos de todos tus contactos en los que están incluídos tu novio, tu ex, tu cuñado, tu mejor amiga y todos los pelotudos que ella encerró.
Y vos, creés que tenés privacidad...
Empezaste con una red por novedad y para contactarte con tus amigos que están del otro lado del mundo. Y ahora conocés a sus familias, y a las familias de sus familias. Una simple foto o un simple comentario y recorrés todo su árbol genealógico sin proponértelo. Y así también lo que piensan, opinan y creen. Con el tiempo recordás por qué los habías dejado de ver o por qué nunca les habías escrito. O por qué de la categoría "conocidos", nunca habían pasado a la categoría "amigos".
Aparece otra red, a la que entrás por curiosidad. Pensás que es distinta, acá no son conocidos, ni amigos, ni familiares. Hasta que todos esos que creías que no ibas a encontrar acá, entran también por curiosidad. Y ves que otra vez te contactás con los mismos de la otra red pero ahora en esta. Y quedás atrapado en ella. Si dejás de leer a uno, se enoja ese y otro por carácter transitivo. Como si fuera una logia a la que no podés abandonar por elección y a la que debés pertenecer porque a otros se les canta.
Y otra red más se suma a la confusión, pero con más caracteres, con más posibilidades de expresarte no tan cortito. Y ves a los mismos. Los que aparecieron en la primera, que después se sumaron a la segunda y ahora te los encontrás en la tercera. Haciendo los mismos comentarios tanto en una como en otra. Una especie de comentarios clonados, de copipasteados, con el temor de no haber sido leídos ni en la primera, ni en la segunda, ni en la tercera. Pero en ésta hacen la diferencia, discuten. No sólo dicen lo que piensan sino que ahora también acotan, retrucan y atacan. Claro, cuantos más caracteres hay, más extendidos pueden ser sus argumentos. Como si eso hiciera una diferencia. Como si con una sola línea no se pudiera explicar un concepto.
Y mágicamente aparece otra, pero ésta con un plus. Ésta, dicen que es más "piola" porque en ella no sólo se escribe sino que también se conversa. Te ves, te escuchás ¿Y adiviná qué más hacés? Claro, TE LEÉS! Sino te alcanzaba con lo que escribían, ahora también los podés escuchar mientras también gesticulan. Por las dudas de que te hayan quedado dudas.
Y otra vez los mismos. Los que están en la primera, que después se abrieron una cuenta en la segunda, que discutieron en la tercera y que ahora te agregan en un círculo en la cuarta.
En conclusión, ahora sabés sobre sus familias, sobre sus rutinas, sobre todo lo que los enoja, sobre sus opiniones políticas, sobre lo que comen, sobre lo que dejan de comer y hasta dónde están situados geográficamente en este momento.
Sobre lo que están pensando, sobre lo que está pasando, sobre lo que están hablando y sobre sus novedades más novedosas. Pero ya no son personas, son contactos, amigos, seguidores o lectores.
Te contactás con todos y no te contactás con nadie. Y no hablás con nadie pero sabés todo de todos. Y si no están en una red, están en otra; o están en todas.
Y así, te vas enredando mientras quedás atrapado en la vida de todos. Y así, te vas encerrando mientras quedás atrapado en el mismo círculo social. Y entonces, decidís salir a jugar a la vereda.

viernes, 4 de febrero de 2011

HOMBRE, DILE HOMBRE.


El papel de la mujer en la sociedad ha evolucionado. Ahora no sólo es ama de casa y madre. Es presidente de un país, directora de una compañía, jefa o empresaria independiente.
Las que en la historia se han destacado en la literatura, la ciencia o el arte, lo han hecho tras el anonimato, el seudónimo o señaladas como disfuncionales sociales. Mujeres que se han sentido injustamente culpables por su inteligencia o por sus talentos, y que han llevado eso en sus hombros como una carga, como una maldición. Pero hoy eso es eso, historia.
La competitividad con el hombre ha puesto a la mujer a la par en todos los aspectos. Claro, salvo en esos puestos que son exclusivos para el sexo masculino.
La diferencia entre nosotras y ellos, hoy sólo es hormonal y física. A la hora de competir con el intelecto, el esfuerzo es el mismo, o casi. En algunos excepcionales casos, es el doble. Porque aún quedan algunos vestigios de aquello que denominamos "historia".
"Andá a lavar los platos"; "El lugar de las mujeres es en la cocina"; "No pueden caminar y masticar al mismo tiempo"; "Su cabeza sólo sirve para después apoyar un vaso con whisky", son frases que aún se escuchan por ahí. ¡Negalo, si sos macho!
Ser mujer y saber que ser mujer es mucho más que esas frases que sólo denotan inseguridad levantan, aunque suene raro, nuestra autoestima. Porque cuando nos atacan, lo que a vos te debilita como hombre a nosotras nos fortalece. Sí, tu debilidad o tu inseguridad, nos hace más fuertes, nos hace más seguras.
El orgullo de ser mujer y de acceder a lo mismo que hace décadas sólo accedían los hombres, nos enaltece y nos coloca en un punto del mundo diferente, más abierto, más responsable, más audaz. Eleva el deseo de superarnos a nosotras mismas, a crecer, a conseguir lo que consideramos LA libertad, nuestra libertad.
Pero todo esto no nos hace superiores. No, chicas. ¡No! No podemos ir al otro extremo y considerar al hombre como una cosa portadora de un aparato reproductor masculino y nada más. No podemos denominarlos como livianamente se los denomina: "chongos".

Ellos no son cosas, no son maniquíes, no son robots, no son muñecos, NO son-chon-gos. Está bien, podrás decir que alguno, sí. Pero justo "ese", no entra en esta discusión.

Es necesario mantener el respeto, la integridad del otro, la masculinidad, su hombría. Y otra vez me vas a decir que a algunos les falta todo esto. Y otra vez te voy a decir, tenés razón pero "esos" tampoco entran en esta discusión.
No van a respetarte si vos no los respetás. Parte de nuestro crecimiento y desarrollo en la sociedad, se debe a la apertura mental que tuvieron ellos como género para hacerse a un lado y darnos a todas la oportunidad y el espacio para intentarlo, para lograrlo. Nos dieron el lugar para poder demostrarlo. Y me vas a decir: ¡Se corrieron por cagones! Puede ser, pero "esos otros" tampoco entran en esta discusión. Todos "esos" no son más que excepciones.
Minita, mina, perra, yegua, los términos que quieras emplean hacia nosotras. Sí, no son los adecuados pero depende de ellos que los cambien y de nosotras no aceptarlos.
¿Alguna vez te pusiste a pensar lo feo que suena "CHON-GO"? Horrendo, espantoso, injusto, despectivo, vulgar, paupérrimo, pedorro, es muy desvalorizante, bah. Un término tan pero tan...chongo, no puede ser ni siquiera gracioso.

El hombre no es una cosa que sólo sirve para eso que estás pensando y nada más, aunque hayan quienes lo traten como tal. De ellas desconfío, de ellas dudo.
No valorizarlos, es no valorizarnos a nosotras. Y si nosotras no nos valorizamos, chau pichi. Fue, se acabó, no va más, es triste. Y todo lo que construimos en la historia hasta acá, vuelve al mismo punto. Todo vuelve a empezar, pero al revés.
Sé que no sólo nosotras usamos ese término, pero de eso que se encarguen los responsables. Yo sólo puedo hablar de mi y de nosotras. Yo sólo puedo hablar desde la mujer que soy.

Por el esfuerzo que nos ha llevado por siglos nuestro lugar, por nuestros derechos, por nuestros deseos, antes de nombrar a un hombre que se llama Alfredo; Ricardo; Roberto; Ramón; Mario; Rubén o como se llame con el término "Chongo", pensalo. No seas jodida. Porque a vos no te gusta que te traten como a una cosa que sólo sirve para "eso".


viernes, 14 de enero de 2011

JAQUE MATE AL FLORISTA


Resulta que no hay nada como tener amigos hombres. Te cuidan, te miman, te respetan. Y salir con ellos, a veces, es mucho más divertido que salir con tu grupete de amigas.
Salir con todos ellos siendo vos la única mujer, siempre te convierte en "reina". Aunque no lleves ni siquiera una corona fúnebre sobre la cabeza.
Tienen el don de hacerte sentir cuidada, protegida, tienen el don de hacerte sentir una verdadera dama. Porque ellos se convierten en señores con vos. Son los que te corren la silla para que te sientes primero, los que te sirven la mejor porción de pollo, los que se ocupan de que tu vaso siempre esté lleno, los que te preguntan si estás bien todo el tiempo, los que te acompañan a tu casa cuando ya es tarde, los que te escuchan con atención cuando hablás del mundo femenino desde tu óptica de amiga.
Pero cuando estás con ellos en lugares públicos, muchas son las situaciones incómodas. Hay quienes no se te acercan ni siquiera a preguntarte la hora creyendo que sos la pareja de alguno, la camarera no intenta seducir a tus amigos por miedo a recibir una mirada fulminante de tu parte, por ejemplo. Pero hay una de esas situaciones que es la más incómoda de todas, la fatal, la más tremenda. Y es el florista acercándose que los mira como diciéndo: "Están obligados a regalarle una flor a la dama, porque alguno de todos ustedes debe demostrarle que es un caballero con un gesto, y obvio que es regalándole una flor". Ellos se ponen nerviosos porque son tus amigos, no son tus novios. Tampoco quieren quedar como insensibles porque te respetan como mujer y te tratan como tal. Y no sé dónde catzo dice en nuestra cultura, que los hombres están obligados a regalarnos flores para demostrar su afecto.
Yo adoro las flores, me encantan, y sobretodo que me las regalen. Pero una espera eso de otro tipo de hombre, precisamente de quien te interesa que sea mucho más que tu amigo. Y no porque justo viene alguien a la mesa con una docena de ellas. Lo natural, lo sincero, lo valedero, siempre es en otro contexto.
Y entonces viene la situación incómoda, el florista se acerca, tus amigos se ponen colorados porque no saben si sacarlo corriendo a patas por la incomodidad, o si pelar la billetera y comprarte una de esas flores que sabés que sólo te la están comprando porque no les queda otra. Y ahí venimos nosotras, quienes en ese momento debemos ponernos en su lugar y actuar como heroínas, valientes y sensibles, tratando de salvar la situación como sea. Objetivos: 1- Sacarlos a ellos del apuro. 2- No herir la dignidad del florista que sólo está trabajando e intenta ganarse unos mangos. Está bien, por qué eligió flores y no trapos de piso para vender, quién sabe. A lo mejor, porque logra más poniendo a varios tipos en la misma incomodidad que padecen mis amigos ante: -¿Una flor para la dama?.
Y de pronto, sin que nadie se lo espere, actúo. Tomo partido, entro en la escena y saco de un brete a mis amigos, al florista y a mi vergüenza.
"Soy alérgica a las flores", digo como si nada. Y el florista cambia la cara a modo "No puedo tener tanta mala suerte". Mis amigos pasan de la angustia a la felicidad y yo, respiro. Simplemente respiro.

Al pobre hombre no le quedó otra que retirarse con sus ramos a otra parte. Y mis amigos zafaron de regalarme una flor, zafaron de quedar mal con el florista, zafaron.
Desde ese momento supieron que ya no todo sería como antes. Ahora, cuando vuelvan a enfrentarse a una situación así, estén con quién estén, sabrán qué decir: "Ella es alérgica". Y, jaque mate al florista.



martes, 2 de noviembre de 2010

FAMA Y CIRCO


Pareche que hay uno que habla todo achí, otro que hace pa pa pa para no sé qué cosa con los pies, utru que se hace el que hubla en castellanu y nu se le entiende nudu, una señora con peluquita que no es señora y un desfile interminable de seres aún más llamativos que los anteriores. En este mundo paralelo, todos estos personajes se asoman un día y de la nada, pasan a convertirse en elencos estables y hasta a veces permanentes de una obra extensa a la que no se le puede predecir el final.
Comienzan a recorrer un camino tan vertiginoso como cretino. Una carrera, quién sabe para qué.
Ahora bailás, ahora cantás, ahora hacés el ridículo, ahora te humillás, ahora te enojás, son directivas que aparecen como obstáculos que deben superar para poder avanzar. Cuanto más cerca del límite, más escalofriante.
Descontrolan sus emociones frente a una caja provocadora de reacciones para terminar siendo parte de algo que no se sabe si es un drama o una comedia. Velocidad, en este mundo del que hablo todo tiene velocidad. Todo va tan rápido que los confunde, los atormenta.
Pasan de ser protagonistas a descartables según el momento. Y se desnudan, mientras sus vidas posan frente a la vista de todos.
No hay intermedios, no hay procesos, no hay duelos. Deben reír y llorar casi al mismo tiempo. Sus emociones se lanzan sin aviso de un extremo a otro convirtiendo todo en una gran montaña rusa.
Sus vidas se proyectan en una gran vidriera mientras los "cuerdos" desde afuera se ríen, se mofan, se regocijan. Sus vidas se convierten en grandes circos públicos donde no hay un animador que los acompañe.

Y así pasan, de un lado al otro mostrándose con lo único que tienen, ellos mismos. Creen ver en esto sus salidas, sus saltos, sus futuros. Se emocionan y se comprometen con la idea de salvarse. Y ahí se entregan por completo. Venden lo poco que tienen para sobrevivir. Venden su vida para sobrevivir.
Se convierten en exponentes de la burla, del chascarrillo, de la broma de mal gusto, de la vergüenza ajena. Entregan todo para que otros se diviertan, entregan todo para ser los bufones del rey.
Los exponen y se exponen a un ridículo que los humilla, para que otros se sientan un poco más normales y así ahorrarse años de terapia.
Los paran en una marca, les encienden la luz, les abren los micrófonos y los llenan de preguntas confusas para que hagan y digan cosas inesperadas. Los encandilan con la fama, la euforia y la adrenalina de un espectáculo al que no pertecen pero del que sí son parte. Y ahí los tienen dando su show hasta que encuentran otro mejor o diferente. Los ponen y los sacan, los sacan y los ponen, mientras ellos sentaditos esperan su próxima aparición. Se quedan como de guardia en una soledad y un dolor que sólo ellos deben experimentar.
Cuando su momento les llega, los quince minutos de fama se convierten en meses y quedan hipnotizados por una puesta en escena de un éxito que creen alcanzar. Y así siguen. En el camino algunos avanzan lo más que pueden, otros caen, hay quienes abandonan o están los que simplemente desaparecen. Los más resistentes y los capaces de transformarse según el contexto, perduran más. Quienes redoblan la apuesta, perduran más. Y extienden su fama aún un poco más.
Lástima que no se den cuenta que mientras los "cuerdos" juegan su juego, ellos pierden todo.

viernes, 29 de octubre de 2010

LA MUERTE NO ME SIENTA, ME PONE DE PIE.


Desde que la razón es razón, la razón se pregunta: ¿Qué hay más allá de la muerte? O por lo menos mi razón se lo pregunta. Y claro, como no creo en nada que no sea comprobable, tangible, visible, razonable o racional, para mí después de la muerte no hay nada. Para el que muere por lo menos, no hay nada.
Pero hay algo que deja la muerte y no es para quienes mueren, sino para quienes quedan. Un mensaje claro, contundente, fácil de entender: "la vida es una sola". Todo lo que hagas o dejes de hacer, será en esa única vida que vivas.
Y claro, la muy guacha no te avisa cuando llega, no te golpea la puerta y te dice: "Macho, ojo que tenés 34.548.987 minutos, horas o momentos de vida". La muy perra te deja pensando que puede ser en cualquier momento. Y ni hablar del cómo.
Pero lo bueno de no saber cuándo va a venir a buscarte, es que si te agarra con la vida vivida como quisiste, cuando venga te va a importar muy poco. Porque no dejaste de vivir, porque hiciste, porque quisiste, porque te animaste, porque amaste, porque te moviste, porque actuaste, porque pensaste, porque cambiaste de opinión también, porque decidiste por vos, porque hiciste lo que quisiste cuando quisiste. Pero sólo vas a poder hacerle "sucutrule" a la muy parca, si no dejaste de hacer lo que sentiste, aún habiéndote equivocado. Básicamente, si fuiste coherente con lo que sentiste y no te engañaste.
Sí, lo mio puede sonar muy Osho, muy Bucay, muy "El Secreto", pero como ellos no inventaron nada, está claro que yo tampoco.
Que la vida es una sola, eso lo sabemos todos. Eso, no es ningún misterio. Ahora, ¿estamos convencidos de que la estamos viviendo a pleno y de que no nos estamos perdiendo de nada?
Bueno, a mi la muerte me pega así. Cuando alguien se va, así, de repente, sin imaginármelo, me pregunto eso: ¿estoy animándome a vivir? Y mi cabeza empieza a escanear mi corazón y mi corazón empieza a escanear mi cabeza. Siento lo que pienso y pienso en lo que siento. Hago como una vista previa de mi vida y si me falta algún archivo importante, claro, encuentro un hueco, un vacío. Pero si siempre hice lo que sentí o si al menos lo intenté, me alcanza. Ese agujero no aparece. Ese archivo está.
Pero cuán conscientes somos de eso. Por qué muchos dejamos para otro momento lo que podemos resolver hoy, lo que podemos hacer hoy, lo que podemos sentir hoy. El tiempo pasa rápido, nos supera en velocidad y nos gana, siempre nos gana. Que nos deje perdiendo, ese sería el error.
Jugar a la vida. Jugar, esa es la cuestión, ese es el desafío. Hacer hasta lo imposible y más, hacer. Siempre hacer. Mal o bien, qué importa. Importa el intento, el intento hasta el final aunque no sepas cuándo es el final.
Entonces por eso a mi la muerte no me sienta, me pone de pie. Me hace pensar, me hace avanzar para no quedarme atrás y que cuando me encuentre, me encuentre feliz por haber hecho todo lo que quise, todo lo que más pude con mi vida y con los demás. Yo no me voy a rendir, yo voy a seguir disfrutando cada minuto, cada segundo. Voy a vivir mi vida entera, siendo coherente con lo que siento.
Así que cuando venga, que venga. Yo le voy a sacar la lengua y me voy a reír. Y recién después de eso le voy a dar la mano para que me lleve, a la muy perra.


martes, 19 de octubre de 2010

ESO NO SE DICE


"Perdiste la oportunidad de quedarte callada", decía siempre una amiga. Gran frase (en adelante "la frase") que puede aplicarse en casos de altas demostraciones de pérdida de la cordura.
Los nuevos medios de exposición han dado una herramienta más que efectiva a la hora de revelar datos que deberían guardarse entre cuatro paredes o por lo menos, entre las paredes del cráneo de uno. "Hace 15 días que no voy de cuerpo"; "Me vino"; "Lo acabo de conocer y ya me quiero casar"; "Quiero un marido que me mantenga"; "No tengo relaciones desde hace ya..."; "A mi novio yo le digo cariñosamente Firulete"; "A minutos de tener un encuentro íntimo...", a todas esas expresiones se aplica "la frase". No porque esté mal decirlas, sino por lo importante que es tener en cuenta en dónde y cómo se dicen. Por vegüenza nomás. Por guardar las formas y por el misterio en sí.
Todos sabemos que todos vamos al baño, pero no por eso tenemos que estar al tanto del momento exacto en el que se va, y los detalles sobre cómo ejerce el otro dicha tarea en el sanitario. Hay imágenes que mejor no imaginar, no reproducir en la mente. Silencio visual, algo muy sano.
Pero hay como una necesidad de hablar, de decir, de escribir estas necesidades o ganas porque... ¿no hay nada que decir? Entonces, mejor no digas nada. Casshate! Después nos quejamos porque nos ven como locas, desatadas, como objetos, como mujeres zarpadas, y no nos tratan como damas. Hay que ser siempre una dama, y demostrarlo siempre. Y cuando digo siempre, es siempre.
Cada una de nosotras tiene algo que la hace misteriosa, interesante, atractiva. Pensalo al revés. Viene un hombre muy atractivo, se te acerca, lo mirás, te mira. Se gustan, claramente te gusta. No se conocen, o sí, pero se atraen y mucho. Y de la nada, así, abruptamente te dice: "Comí como un chancho, me cayó mal, tengo retorcijones y unas ganas bárbaras de...", lo que sea que venga después, no lo querés escuchar. Repito, no lo querés escuchar. Se va la magia, toda la magia.
Entonces por qué tenemos que publicar detalles de nuestra vida que deben mantenerse en un ámbito privado. Claro, entre amigas quién no dice todas esas cosas. ¿Quién no las libera? Pero ese puede ser un contexto más que adecuado, si es que no es el indicado. Pero publicarlo NO, atate los deditos y censurate. Por tu bien, es por tu bien y por el de todos.
Lo que quiero decir es que la próxima vez que te sientes frente a la computadora, con la ventana de "¿Qué estás pensando?" abierta, antes de escribir un pensamiento de esas caracterísitcas, pares, frenes, te detengas un segundo y te preguntes: ¿perderé la oportunidad de quedarme callada?.


miércoles, 2 de junio de 2010

EL MUNDIAL ESTÁ DE MODA


Miré hacia arriba y lo vi. Un glamoroso y carísimo zapato forrado en piedras que brillaban llamativamente, pisaba una pelota oficial del mundial. El afiche promocionaba la película que se supone es la más femenina de la historia. Pero, el mensaje era tan poco atinado...
¿A qué mujer no le gustan los mundiales como para pisar con un alto taco una pelota y arruinar el juego?
La película que se supone nos conoce, porque habla de nosotras, hace chistes con nuestros códigos, copia conversaciones de nuestro género. La película que supuestamente nos "representa", nos quiere sacar del juego que más nos une a ellos, aunque sea una vez cada cuatro años.
Es raro, que no nos importe el mundial por el solo hecho de ser mujeres. Es raro. Esta bien, no salimos con los botines de punta a no ser que estemos muy enojadas. Y más que patear las pelotas las rompemos, pero justo una vez cada cuatro años hablamos del tema, sabemos del tema, nos incorporamos en el tema, jugamos... Podemos sentarnos junto a ellos y ver un partido sin que ninguno te insulte por bruta, porque vale todo. Cuando juega tu país vale todo. El grito, la pregunta ignorante, el suspiro por la aparición de algún Ballack o un Kaká, la reacción de impresión por algún golpe pasado de sangre o el llanto histérico por la no aparción de un gol, en ese momento está permitido. No te censuran, ni te insultan, ni te gritan, ni te ningunean. Simplemente te dejan compratir con ellos ese partido que a vos también te interesa. Y eso nos encanta, a todas. Aunque puede haber alguna excepción, no lo voy a negar.
Entonces... por qué esa negación a aceptar que dentro de nuestro mundo femenino, también hay cosas que compartimos con el masculino, y nos encanta.
¿Por qué pisarles la pelota para arruinarles el juego a ellos y las ganas de jugar de nosotras? Esto no es una guerra, es un mundo donde ambos géneros debemos convivir y coexistir. Y cuanto más tiempo compartamos, mejor será.
No digo que nos pongamos la camiseta y hagamos las que nos caemos mientras el árbitro nos mira, aunque seguro lo actuaríamos mejor que ellos. Vemos desde afuera, como simples espectadoras que disfrutan de un show impactante .
El mundial para nosotras es EL evento mixto, aunque sea un terreno absoultamente de ellos.
Tenemos cosas para compartir, el mundial es una de ellas. Hagamosló aunque Sex and the city nos diga que no. Hagamosló y ojalá que este año el mundial sea mucho mejor que la película. Y que viva el glamour!

lunes, 3 de mayo de 2010

YO TUITEO, TU TUITEAS Y ÉL, NO ENTIENDE NADA...



Cuando era chica mi padre me decía: "no hables con extraños". Y si hoy supiera que no solo hablo con extraños sino que también saben qué pienso, qué como, qué miro en la tele, qué me gusta y qué me deja de gustar, caería redondo instantáneamente sin darme tiempo a llamar al 911. Y si le dijera que me siguen 600 personas, seguramente miraría horrizado por la ventana intentando encontrar una manifestación de gente agolpada en la puerta de mi casa. Seguro se imaginaría algo así como a un grupo comando, una patota multitudinaria, una hinchada de barra-bravas. Y obviamente me preguntaría qué hice yo para que tanta gente me siga.Y claramente sería él quien llamaría a la policía.
Y aseguro, sin preguntarle previamente, que si supiera que algo llamado FourSquare puede indicarle a toda esa gente en qué punto exacto estoy parada en el mundo, ya te lo digo, le daría un ataque de nervios y un colapso que sin dudas lo llevaría a la muerte del miedo que le daría pensar algo tan lógico como que les estoy indicando a todos esos desconocidos, dónde encontrarme para secuestrarme.
"Nunca pongas tu nombre, ni tus datos, ni tus fotos en internet. ¡Es un peligro!" Ese es un claro consejo que podrían darte tus padres para que no te metas en problemas, pero... Claro, él no entiende qué es Twitter o qué son las redes sociales.
Él no entiende...

Y así como él no entiende, son muchos más los que no entienden. A simple vista o a simple explicación, nadie entiende nada.
Mantener conversaciones con gente que no conocés y no te conoce, es difícil de entender. Más si no te ves la cara, si no es gente que te presentó algún amigo, si no es un grupo de estudio de un taller que estás haciendo fuera del horario laboral. Si no es en alguno de esos contextos sí, suena muy extraño.
Saludar a todos a la mañana cuando te levantás o darles las buenas noches cuando te vas, es un acto de buena educación, pero en este caso pensaría que es una verdadera locura. Y tiene razón, sólo que uno hasta cuando está frente a la computadora, sigue siendo un ser educado. Como él me enseñó.
También es probable que si le contara que alguien me retuiteó, seguro pensaría que entendió mal y que lo que yo le quise decir es que alguien "me re puteó". Y me preguntaría otra vez, qué hice yo para que alguien que no conozco "me re putee".
Alguien me mandó un DM podría comentarle al pasar y él sorpresivamente me diría: "¡No lo comas!", creyendo que un desconocido, alguien quien yo no conozco y él tampoco, me envió un paquete de DRF o de M&M-.
Y si supiera que yo también sigo gente, probablemente pensaría que algún problema psíquico tengo que acecho cual psicópata a gente que no conozco. ¿Por qué yo tendría que acechar a alguien o acosarlo mientras vive su vida absolutamente privada?.
El punto más dramático de entender sería el famoso "Hashtag". Probablemente trataría de explicarle entendiendo que no entiende nada, que es un juego, algo que hacemos todos juntos al mismo tiempo. "Orgía" gritaría desaforado pensando que tiene una hija con serios problemas de promiscuidad.
Él tendría todo el derecho del mundo en pensar que sus siembras no dieron frutos y que su hija tiene serios problemas. Y claro, él no tendría la menor idea de cómo ayudarme para que yo pueda volver a encarrilarme en una vida más sana, menos loca.
A lo mejor le daría más seguridad si le contara que en realidad no uso mi nombre, que en su lugar elegí un sobrenombre, un seudónimo. Y claro, pobre, ahí pensaría que yo estoy teniendo problemas de personalidad. O en su defecto, que estoy tan desagradecida con el nombre que eligió para mí, que yo elijo no usarlo. Una verdadera y absoluta mala hija!
Si, todo sería tan pero tan difícil de explicar que mejor me ahorro todo eso y no le cuento nada. Si al final, le explique lo que le explique, él no entiende nada...

miércoles, 21 de abril de 2010

Ponele la firma


Sin nombre, sin identidad, sin identificación. Cualquiera puede escudarse tras una personalidad que nadie conoce, tras una voz que nadie en la realidad escucha. La libre forma de expresarse con enfado, con desenfreno. La liberación de la ira tras palabras muchas veces hirientes y muchas veces resentidas. Frases colmadas de insultos, de infamias, de agravios, de ofensas quedan impresas eternamente en espacios virtuales, en paredes, en carteles...
El anónimo era conocido como ese hombre o mujer, que cientos de años atrás había sido el creador de algún escrito al que nadie podía encontrarle la autoría. Pero hoy es otra cosa. Hoy el anónimo es un nombre en sí mismo, es un escudo común a todos, una protección de igual calidad para todos. Una especie de democratización pareja y equitativa que esconde la identidad de cualquiera, en el momento que sea. Pero lo que también esconde, es el miedo. El miedo a dar la cara.
Nada impide que aún firmando digas lo que pensás o lo que querés. Nada impide que te expreses a gusto y disgusto cuantas veces quieras en el medio que sea. La diferencia radica en que la identidad lleva implícita la palabra responsabilidad. Si lo decís vos que te llamás tal, lo que decís toma cuerpo, toma espacio, toma un lugar. Y ahí es cuando los dedos de los demás, pueden señalar hacia el punto donde se encuentra el emisor de dicho... dicho.
No llevar nombre ni apellido, puede provocar una sensación de impunidad, de "liberación". Claro, no deberás hacerte cargo ni responsable de lo que eso que se diga pueda provocar. Pero cuando la causa es importante y no es un chiste o un insulto por deporte,, una ofensa sólo para molestar o un agravio sólo para perjudicar, esa causa, esa opinión, esa justificación, también pierde valor. Porque ¿quién lo dice? -Nadie. ¿y por qué lo dice? -Por nada. Anónimo es nadie y es todos. O sea, pocos o muchos, un individuo solo o todos diferentes. No hay como medir en calidad y en cantidad lo dicho, lo acotado, lo escupido en palabras como forma de expresión, de opinión. Es el anonimato en lo expresado, sea malo o bueno, lo que genera una sensación de liberación pero sin consecuencias, sin represalias. Lo que uno dice desde uno, siempre tiene consecuencias, buenas o malas; por cumplidas o por incumplidas; por razonables o por irracionales. Es ahí cuando entra el poder de la firma, el poder del nombre como identidad, el poder de la identificación. Ahí es donde realmente se te escucha o se te valora con el valor completo de la palabra, de la oración, del contenido. Porque hay alguien detrás con una historia, con una vida, con un pensamiento. Y es ahí cuando se expresa la verdadera libertad. Yo que soy esto, pienso esto. Los medios de expresión han cambiado y la libertad de decir, también exige la responsabilidad sobre la libertad de poder decir. No hay valor en un insulto, en una crítica, en un pensamiento, en una opinión, si quien lo dice no lo dice porque no sabemos quién lo dice. Puede ser cualqueira y puede ser nadie. Desde ese lugar, nada vale porque nada es. Porque nadie sos.




viernes, 5 de marzo de 2010

MEMORIA DECONSTRUCTIVA


Aparecen y desaparecen. Entran en escena como fantasmas holográficos cuando menos lo esperás. Sin memoria del pasado no recuerdan, o hacen que no recuerdan y montan escenas de grandes protagónicos con frases destructivas. Se olvidan, se olvidan de lo que hicieron y juzgan de mala gana lo que otros están haciendo o intentan hacer.
Te invocan y en tu nombre estallan y despliegan grandes construcciones , de lugares comunes, vacías en contenidos. Dicen y no dicen nada.
Acusan, con el dedito levantado. Aseguran los males de los otros y omiten decir los males que ellos han hecho. Se esconden cuando ellos deben ser juzgados y sólo aparecen para entorpecer y generar pánico. Asustan, confuden, evaden, marean. Sus apariciones marean. Hablan de nuevos cambios y son ellos los viejos aires. Ellos, que oscurecieron todo lo que debía tener un aura clara. Y ahora estorban, molestan, frenan, enferman, paralizan. Colocan palos en la rueda sería la frase correcta. No dejan que nada crezca. No dejan que nada evolucione.
Lo que hacían cuando estaban con los pantalones bajos, hoy lo critican. Sin argumentos, sin propuestas. Y acusan, subestiman, traicionan. Usan la ley como freno y a los jueces como escudos. Y eso aumenta la desconfianza en esa mujer con los ojos tapados que sólo se guía por el peso de las cosas en una balanza. Esa , que busca el equilibrio y el orden.
Y se olvidan de los que sufren, de los que padecen por lo que ellos han hecho en el pasado. Ese, que casualmente no recuerdan.
No quieren que entiendas, prefieren que no sepas. La gente no tiene que entender, afirman dejarte al margen así ellos operan por vos.
Se oponen porque dicen que para eso están. Pero se oponen por capricho, por déspotas, por ansias de poder, de protagonismo. Y hacen chistes, emulan a grandes cómicos aunque no les sale. Fracasan porque dan risa, pero de vergüenza ajena.

Y no paran. Siguen. No se conforman. Piden que se haga y cuando se hace, se oponen igual. Y manchan todo lo que pensás, lo que creés, lo que buscás., lo que deseas. Cometen los más grandes ridículos y los más grandes movimientos derrocadores. A los gritos enfurecidos se oponen a todo y no defienden nada. No hay nada en el fondo, no hay fondo en la nada. Están vacíos, privados de gloria por su incapacidad. Privados de respeto por su maldad.
No pensaron en uno antes, tampoco lo hacen ahora. Nos usan en sus palabras creyendo que hablan por todos y así nos entierran a todos en el mismo lodo.
No hay crítica constructiva, hay evasiva destructiva.

No lo están haciendo por vos, lo están haciendo por ellos. Y ensucian tu nombre para tambien ensuciar tu futuro.
Seamos más astutos que ellos y no los dejemos detenernos.

Escuchemos aunque nos tapen los oídos. Veámos aunque nos cubran los ojos.
No olvidemos, aunque ellos olviden...

martes, 12 de enero de 2010

ALTOS TACOS

La moda incomoda pero a nadie le importa. El precio que se paga por llevar puestos esos zapatos tan deseados, a veces es mucho más caro de lo que resultó ser la cuenta final que aparece en la tarjeta de crédito. Eso sí, lo vale.
Siempre fueron como tesoros preciados, objetos del deseo que hipnotizan, objetos que se convierten en una obsesión. Ya de chica era verlos, imaginármelos puestos y salir corriendo a comprarlos. Pero siempre hay algo que sucede, basta que los quieras para que no haya de tu número, para que no haya de tu color favorito. De chica he llegado hasta usarlos más pequeños por no encontrar de mi número exacto. He sufrido, he llorado por ellos. Los he padecido, pero siempre con la frente alta, orgullosa de ellos. Una verdadera desgracia.
Cuando medís menos que un hobbit y tenés la suerte de no tener el pie tan ancho como ellos, la altura del taco es el secreto. Te cambia la altura, la postura, tu paso es más femenino y delicado. Todo es más glamoroso. El tamaño del taco es directamente proporcional a la seguridad que se siente. El grado de presencia aumenta con los centímetros.
Cuando ves todo desde abajo, es notable notar que desaparecés entre el resto de la gente que se encuentra en el mismo espacio físico que vos. Pero cuando tu taco es pronunciado, tu ego también se pronuncia. Sentir seguridad al entrar a un lugar, al caminar, al interactuar con otros mientras te miran a los ojos, es millones de veces mucho más placentero que si miraran al piso como si se les hubiera perdido algo. Y lo peor, es que ese algo sos vos.
Problemas de columna, pies hinchados, juanetes, dolor de dedos apretados, talones lastimados, plantas con ampollas, tobillos doblados, son tantas las cosas que pueden causar esos hermosos tacos...
Los zapatos son definitivamente una debilidad. Para los hombres son los autos, el fútbol, las motos. Para nosotras, son esos benditos calzados. Y hay de tantos colores y formas...
El mundo de la moda pisa firme en materia de calzados. Cerrado, abierto, medio abierto, con tiritas, tipo sandalia, tipo botita, con forma de ojota, casi zapatilla, clásico, moderno, de gato! Las variedades en sus formas son incontables. La creatividad debe tener una carpeta aparte en su archivo con el nombre "zapatos" o "shoes", ¿quién sabe?
Y no importa si tenés 350 pares, siempre necesitás alguno más que combine con algún vestido o atuendo determinado. Siempre, pero siempre, te falta uno... -par me refiero- Lo más probable es que ya no tengas más espacio donde guardarlos, pero tampoco eso te importa.
La adicción que genera el zapato es casi o tan dañina como la droga. Siempre querés más y la satisfacción que provoca tenerlo, usarlo, llevarlo, termina destruyendote el cerebro de a poco. Pero para esto no hay centros de rehabilitación, en eso estamos re jodidas. A lo sumo tendrás algún novio que esté harto de no tener espacio en el placard y trate de frenarte. O algún marido que ya no quiera destinar más porcentaje de su sueldo en esos objetos tan poco útiles para ellos. Ahora eso sí, seguro disfruta cuando te los dejás puestos. Eso, es recontra probable.
Y sí, los zapatos son un fetiche, un elemento de colección, unas hermosas Ferraris sin rueditas. Y aunque avances como pisando huevos, siempre es mucho pero mucho más atractivo llevarlos puestos que verlos desde lejos, en elguna vidriera del centro.



domingo, 10 de enero de 2010

EN ESTADO DESCONECTADO


Sms, Mms, Msn, mail, tweet, post... Mientras el mundo avanza en siglas, pasa por encima mío una especie de huracán cibernético que arrasa con todo. Yo corro, corro, corro intentando llegar lo más lejos posible pero por más rápido que corra me pasa, siempre me pasa.
El lenguaje cambió para llevarnos a un diálogo distinto, más confuso, más abreviado. Acotado a códigos de una intepretación mucho más subjetiva, mucho más interpretativa.
La comunicación se convierte en una especie de caleidoscopio, no importa hacia donde lo gires o el movimiento que le provoques, nunca ves lo mismo. La literalidad ya no es tal.
Haber leído y escrito sobre papel, donde no podés borrar porque lo que impreso, impreso está. Y pasar a una nueva forma de comunicarse donde la palabra "borrar", "eliminar" o "delete" aparecen como una operación posible al final de cada oración, hacen que pierdas la esencia de lo que se dice "palabra".
Palabra de honor -palabra de hombre-te doy mi palabra-lo dejo por escrito-, ya perdieron su significado y su promesa. La comunicación de hoy imprime o elimina pensamientos tan facilmente que se desvanecen, se apagan, se pierden. Y en un mundo donde no todos pueden comunicarse con palabras, las emociones quedan completamente fuera de juego.
El no estar mirando al otro, escuchando su voz, su intención al hablar, su expresión al escuchar, nos lleva a una comunicación distinta. Una especie de impunidad eterna que permite que puedas decir cualquier cosa, en cualquier contexto que no serás ni juzgado, ni sentido por eso.
Cambia la forma de hablar, cambia la forma de escuchar.
¿Acaso hay que destrozarles el oído para que aprendan a oír con los ojos?- escribió Friedrich Nietzsche una vez, podría gritarlo hoy a viva voz y estaría en lo cierto.
Sentir con todos los sentidos es distinto, es más profundo. No lograr conectar con todos mata, destruye la verdadera comunicación, destruye el lenguaje. Lo escrito es lo que dice, pero la intención al decirlo, los gestos al pronunciarlo, el perfume al emitirlo, el sabor al escucharlo, le da realidad al sentido, le da honestidad, le da verdad a la palabra.
Intentar mirar una pantalla o un fotograma de algún momento captado en el tiempo, como avatar o íncono de alguien real, de alguien de carne y hueso, distancia. La calidez se pierde, se pierde la conexión.
Estar "conectado" hoy está más cerca de estar alejado, de estar en otro lado. No ahí siendo uno y el otro, siendo el otro...






CHOCOLATE CON CHILI



La soledad tiene esa magia de compañía que no la tiene un amigo, un novio o un familiar. Tiene esa combinación de satisfacción con un dejo de sabor amargo. Es como un chocolate. Tan placentero que hasta combinado con chili, es perfecto.
Muchos podrían decir que la soledad es como un lugar oscuro, solitario, triste. Pero es mucho más que eso. Es eso, y un abanico tan grande de sensaciones que hasta a veces apabulla.
Como si fuera un chocolate, su sabor es tan pero tan placentero que se deshace de a poco y se esparce por el cuerpo lentamente provocando ese éxtasis maravilloso que dura algunos segundos. Es como la felicidad, es un momento.
La soledad es un conjunto de fragmentos, pensamientos y encuentros con uno mismo. Como el reflejo. Es la degustación de pequeñas partículas de diferentes condimentos que le agregan excentricidad al chocolate. Esa forma de verse a uno con uno, y sin uno.
Ese aislamiento no es un encierro, es una apertura. Una inmensa puerta abierta a un mundo que sólo uno conoce en su totalidad, en su profundidad. Es ese único lugar donde todo lo que se diga, se piense o se haga, queda y muere ahí.
Ese dejo picante, es la mejor parte...

martes, 5 de enero de 2010

LA LUNA Y YO


Mientras algunos miraban las montañas, mientras otros miraban el mar, yo miraba la luna. Y le hablaba de frente, en una charla íntima, sagrada, intimidante. No fui compasiva con ella, la miraba fuerte, con ganas, con el deseo profundo de que me escuche, de que me calme. Le hablé sobre mis deseos, sobre los cambios que quería, sobre las cosas nuevas que quería vivir.
Empezaba un nuevo año y ella encima estaba azul, distinta, exótica. No era la misma de siempre, algo nuevo traía, algo nuevo presentía.
Le conté lo que dejé atrás, lo que abandoné y lo que lloré. Y le conté sobre lo que quería cambiar, lo que quería mejorar, sobre cómo me quería reir. Ese mirar hacia adelante que entusiasma, que renueva. Ese deseo tan profundo que hace que las cosas sucedan tarde o temprano.
La miré con cariño, con placer y agradecida de poder disfrutarla, agradecida de que me brindara un poquito de su luz para iluminarme, aunque sea por un ratito. De alguna forma la escuché, de alguna forma la sentí. Si algo me dijo no puedo revelarlo y si algo me mostró no puedo ilustrarlo. Pero si puedo decir que todo sirvió para algo. Puede que haya sido mágico hablar con ella un fin de año, una noche de cambio en el calendario. Puede que el deseo de querer, haya provocado algo nuevo un año nuevo...

lunes, 28 de diciembre de 2009

MALDITO CORCHO


Resulta que hay un "mito" que dice que a quien le cae el corcho, se casa. O lo cazan, todo depende desde dónde se lo mire. Y en época de festividades, los descorches están a la orden del día. Y vos, en medio de todos tus parientes que ya tienen hijos, que ya están casados y/o divorciados, que ya van por sus terceras nupcias, que ya han intentado una y otra vez esa casi imposible misión que es el amor, -vos que estás sola por convicción, porque querés, porque se te canta-, sos el blanco. No porque vayan a apuntarte con esas gigantes botellas directamente a la cabeza, sino porque los astros, el viento, los dioses del Olimpo y todo, absolutamente todo, conspira para que cada vez que se abra una botella, seas quien cabecee al mejor estilo Palermo para evitar quedar con un ojo negro.
Y ese es el momento en el que todos pueden hacer su descarga gritando: "Se casa, te casás, se casa...!"
Y vos mirás para todos lados buscando a esa persona maldecida por toda tu familia, pero resulta que sos vos, sus miradas apuntan indefectiblemente a vos. Sólo a vos.
No importa sino está en tus planes, no importa si por decisión la llamada soledad es tu única pareja. No importa si querés seguir viviendo sola sin que nadie te diga a qué hora comer, qué comer y cómo comer. No importa si querés dormir hasta cualquier hora sin que nadie te despierte porque tiene que trabajar temprano. No importa si querés seguir saliendo de noche sin darle explicaciones a nadie. No importa si querés seguir teniendo tus amigos varones y no dejarlos por un concubino celoso. No importa lo que quieras, ellos te dictan, te gritan y te "bendicen" con el hermoso matrimonio. Nada importa. Ellos siguen en la suya, riéndose, festejando antes de tiempo, que te casás!
Pero más allá de lo que puede generar tu familia o el resto de los gerontes conocidos, que creen que sólo podés ser feliz si pasás por el registro civil y si tenés un jardín de infantes en lugar de una casa armoniosa absolutamente entera para vos, todo conspira en tu contra.
El denominado "corcho"- en adelante el "proyectil"- siempre apunta a vos. Siempre, se dirige a vos. ¿Por qué? ¿Qué ecuación física hace para que pase por encima de cuarenta cabezas, pegue una curva a 120 km/h y caiga sobre vos en un slow motion de publicidad de champagne?
¿Es sólo para divertir a los demás o para moverte la cabeza y que del golpe se te acomoden los pájaros y pienses en que puede existir esa posibilidad?
¿Es una premonición, una señal de los vientos, los nuevos aires que se avecinan y que te llevan rumbo a la felicidad o una videncia de una condena a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional?
Creo que el problema no es el chichón causado por el proyectil, ni tener que hacer un improvisado paso de acrobacia para evitar ser impactado sin aún no impactó en vos. Creo que el problema está en que esa chota suerte corcheril llegó a vos literalmente para arruinarte la vida. Porque en el momento menos pensado, en medio de un festejo donde las bebidas hacen su efecto correspondiente, vos tenés que replantearte tu vida dando las excusas pertinentes de por qué NO te casaste, no lo hacés y no lo harás...
A eso, que llaman la suerte del casamiento, bendecido y/o anticipado por el proyectil no es más que un mito, no es más que una leyenda para generarle un problema a las que como yo, aún siguen solas.
Maldita suerte, maldito corcho...

martes, 17 de noviembre de 2009

TE AVISO QUE TE ESPÍO


Y resulta que ahora tu vida es importante porque alguien te espía. Mientras que durante años esperaste que alguien hiciera algo por vos y por el dolor que viviste, ahora todos vuelven a recordarte porque oculto tras las sombras hay un ser que quiere saber qué decís, qué hacés, con quién te juntás, qué ocultas. Tras esa sombra oscura y perversa, un ser cree hacer su bien con una convicción más que adversa al sentido común, al humano común. Y lleva como nombre un apodo, una clave, un seudónimo. No da la cara, se oculta, porque verdaderamente algo oculta: quien es. Pero no lo hace con la misma habilidad que lo haría un héroe de película, un espía matriculado. No es un Bond, es un James. Porque la idea es que no sea honesto, que no sea sincero. Porque la idea es que se oculte tras una pirámide perversa que trama mucho más que ocultar la identidad de un solo hombre y espiar a un solo individuo.
Y en la cúspide está la clave, el secreto, la develación. Una trama, una organización organizada para llegar mucho más lejos que lo que uno cree. Pero mienten, se esconden, niegan, se hacen los boludos.
Lo que planean es mucho más grande, es mucho más siniestro. Pero como no son esos héroes de película antes de espiar tocan timbre y antes de aceptar lo que piensan, lo niegan.
Hay pruebas, llamadas, acusaciones, investigaciones, pistas, muchas pistas., porque de los espías que hablo, dejan tantas huellas como rastros por donde pisan.
Y empiezan por los más débiles, por los que piden justicia por derecha, basándose en un derecho. Y después siguen con los que les hacen frente, o con esos mismos que simulan ser amigos pero que saben que algún día cualquiera cuando no les sirvan más los pueden hundir.
Y así van avanzando, de a poco te van a espiando. Empiezan por uno determinado y después terminan llegando a todos. Ese es el plan, de a poco controlar la vida de todos. Saber detalles. Estar al tanto de momentos, ideas, ganas o lo que sea para detenerte en el camino. Para imponer lo que ellos quieren, para hacerte rehén de su plan sin fundamentos.
Pero es todo un misterio porque nadie se hace cargo, porque como siempre nadie sabe nada y como siempre, nadie tiene nada que ver...

martes, 10 de noviembre de 2009

ENDROGADAS POR LA VIDA


Pastillas para adelgazar, para dejar de fumar, para el tránsito lento, para el dolor de ovarios, para calmar la histeria. Las mujeres llevamos un Vademecum de posibilidades a resolver con una píldora. El problema es que tenemos tantos problemas como cápsulas hay en el mercado. Y la maldita revolución femenina también nos ha llevado a estados de ánimos extremos por el exceso de responsabilidades. Y la falta de comprensión sigue siendo una amiga más en nuestras vidas. Que el trabajo, que los hijos, que el marido, que la casa, que la familia, que las hormonas... Esas malditas chicas que aparecen y descontrolan cualquier estado de felicidad y armonía. Y la armonía ya no se encuentra, ya no se siente, ya no nos viene a visitar. Y es ahí cuando todo se empieza a poner oscuro y perdemos el foco de lo que somos y de lo que queremos ser. La vida nos explota, sí. Todo nos agota. Tantas cosas hacemos durante el día, durante la semana, durante toda la vida que la razón de existir muchas veces se convierte en la "misión" de existir.
Un pastillero oculto entre esas tantas cosas que uno guarda en ese container que denominamos cartera, es la salvación al hundimiento, a la depresión, a la angustia que nos provoca ser todos los días lo que somos: mujeres.
Para que nos vean lindas, para que nos vean satisfechas, para que nos vean calmas, para que nos vean... Y como corresponde, no como locas desatadas que avanzan a paso firme pero desorientado. Porque sino no podemos crecer, no podemos ejercer. Todos empiezan a sospechar y a ver en nosotras cosas que no son, que no somos. Y especulan tanto sobre lo que nos puede estar pasando que hieren. Son nuestros ánimos los que nos traicionan, literalmente nos hunden.
La incomprensión puede ser lo peor, el problema más difícil de solucionar. Porque no nos escuchan, porque piensan que somos de hierro y piedra en una excéntrica mezcla que ni siquiera vemos en una obra construída a prueba de terremotos. Es imposible. Lo que ven o quieren ver de nosotras, es imposible. Reconocer que nos pasan cosas, que con todo no se puede, a veces también eso nos mata.
¿Pero cómo hacer para que esa imagen de"fragilidad" que lleva nuestro sexo no se nos venga en contra? Porque nosotras podemos. A nuestros tiempos y en nuestros tiempos, pero podemos. Nada nos detiene. Pero tampoco se puede ir por la vida con la violeta el martes, la amarilla el jueves, la verde el domingo... No podemos hacer una paleta de colores nuestra semana. No podemos hacer de nuestra vida una farmaco-dependencia. Eso es nuestro fin, nuestro peor final.
Dejar que nuestros estados fluyan y se expandan cada vez que se les antoje ,puede ser una solución y que los demás entiendan, que preferimos ser como somos a ser clientas permanentes de la farmacia de la esquina.
Y ni hablar de las sesiones de terapia, del dermatólogo, del ginecólogo, del oftalmólogo, del odontólogo, del dietólogo. De todos los especialistas especializados en "ólogos". Así, no se puede ser mujer. Así, no se puede.
Empecemos a manejar nuestra vida con la cabeza y no con una o varias recetas. La vida puede ser mucho más agradable que un blister... Y al que no le guste, que se tome una pastillita para los nervios!

viernes, 23 de octubre de 2009

¡MEJOR, SEDUZCA A OTRA...!

Muy galantes, muy cancheros, ellos van por la vida mirando a todas por igual. El espectro de su gusto es tan amplio como el Estadio Monumental. Rubias, morenas, pelirrojas, a todas dan su amor. Pierden la mirada, el foco, la cabeza... No importa si están casados, si tienen novia o concubina, para este tipo de hombres eso es un "detalle".
En bata con el corazón casi parado en estado de internación, atacan a las enfermeras, a las médicas y hasta a las visitas de una habitación vecina. Deslizan frases románticas, casi cursis con tal de lograr lo que quieren. Lo hacen también en las cenas familiares, en los cumpleaños de quince, en las kermeses. Para ellos no hay límite de lugar, no hay límite de tiempo. En fin, no hay ubicación porque nunca se ubican.
Es desesperante la sensación de estar hablando con alguien que desvía su mirada una y otra vez hacia los vértices del ambiente, en busca de curvas prominentes. Agota, cansa, molesta. Esos hombres que se hacen llamar "galanes", "sex symbols", "playboys", yo los haría llamar "PELOTUDOS". Seres con poca capacidad de gusto, con poca capacidad de saber elegir. El problema es no saber elegir, no poder elegir. ¿Cómo puede ser que les gusten todas? ¿Acaso no hay filtro, colador, espumadera, o algo que haga que su gusto se purifique?
Piropos poco originales, frases hechas, comentarios absurdos. Hablan y hablan y sólo hablan de ellas. Bah, de ellas... de TODAS! Una por su pelo, otra por su cola, otra por sus pechos, otra por sus ojos, otra y otra y otra... En su cabeza siempre retienen y ven lo mismo. Mujeres. mujeres y mujeres...
Ser testigo de una escena donde a un hombre se le van los ojos para todos lados, sólo da vergüenza ajena. Es un mito pensar que por esas conductas, esos hombres se convierten en seductores. Si la seducción seduce, siempre es de una forma más sutil, no tan obvia.
Seduce el encanto, el respeto, la caballerosidad, la ubicación... sobretodo, la ubicación. Miles hay de ellos, de los ubicados pero también hay miles de esos de los que hablo. No es difícil identificarlos, es más que claro porque a veces hasta dan asco.
Grabarlos sería magnífico, que pudieran verse rogar así como muertos de hambre por una migaja de bola, por una sonrisa tímidamente incómoda.
Es su inseguridad la que los pone en ese ridículo papel. Es el no creer en sí mimos lo que los hace tan estúpidos, tan inseguros.
Esos hombres no aprenden nunca y pasan los años, las vidas, los días y siguen igual. Nunca cambian. Esos hombres, nunca cambian.

jueves, 22 de octubre de 2009

NO ROMPAN LAS PELOTAS...


Nunca vamos a entender esa pasión desenfrenada, ese ritual masculino, esas camisetas transpiradas. Es probable que lo aceptemos, pero muy a nuestro pesar. Esos gritos que salen de una garganta desgastada, de un pecho agitado, mucho no se entienden. O por lo menos nosotras no lo entendemos. Nos gusta el juego, el encuentro, el evento pero eso que manejan como propio, siempre será de ustedes. Nunca habrá un lugar para nosotras, no insistan. Te dejan afuera, te subestiman y asumen como lema: "No se habla de fútbol con una mujer".
Lo asumimos, nosotras sí lo asumimos. Asumimos todo. No jugamos como ustedes, no sabemos las reglas como ustedes, ni tampoco miramos un partido como ustedes. La mirada femenina está, y siempre aparece en cuanto hay un intento bien intencionado de incluirnos en algún Superclásico, pero de otra manera. -Qué linda la nueva camiseta!-, puede escucharse ocasional y tímidamente en algún momento. Y el entretiempo para nosotras es como un respiro, un desahogo, una calma, ahí si podemos hablar sin que nos miren con desprecio. Pero asúmanlo, también es raro de este lado escucharlos decir cosas como: "Pateá bobo!", "Por el costado, por el costado...", "Qué perro que sos..." Si se vieran, si se escucharan...
Es también muy difícil entender cómo pueden ver sin que les cause ningún efecto o reacción, como todos transpirados se abrazan efusivamente, se tocan sus partes y se besan picando sus labios como enamorados, mientras festejan efusivamente. Es un festejo, es un rito, es una costumbre.... Está bien! Pero hay que reconocer que no los pone en un lugar demasiado masculino. Sobretodo a aquellos que se los suele ver como opositores a amores ya consolidados entre gente del mismo sexo.
Es un mundo al que no pertenecemos y nunca perteneceremos. Pocas son las que ocupan lugares de protagonismo en esta área. Pero cuando aparece una, desaparece muy rápidamente porque es raro que le den una oportunidad con la misma intensidad que se le da a un par del sexo opuesto. Con nosotras de eso no se discute, no se habla.
Y ahí los vemos con el bolso preparado, los botines listos, la pelota en la mano. Y vuelven con un brazo menos, una pierna que camina al revés, un huevo gigante que sobresale de la cabeza y con los dientes en una bolsita. Y no fue peleando contra un león, ni tratando de salvar a una viejita, ni trepando un árbol para rescatar un gatito desamparado.
El relato desaforado sonando de fondo a los gritos limpios, el bombo generándote una jaqueca de horas, la bandera rozando por tu iris y el sudor del barra brava sellado en tu mejilla, puede ser parte del precio que pagues por intentar entenderlos, por intentar compartir con ellos ese momento. Pero al menos lo intentamos, en algún momento hacemos el esfuerzo. Ponemos energía, garra y tiempo para compartirlo con ustedes. Vaya una a saber por qué...